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Fernanda Geisse

Corazón en la Mano

Corazón en la Mano

Precio habitual $480.000 CLP
Precio habitual Precio de oferta $480.000 CLP
Oferta Agotado
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Cantidad

2026
Técnica: Pintura Acrílico
Soporte:Tela
Dimensiones: 60 x 40 cms
Espesor: 3 cms
Pieza única
Incluye:
Certificado de autenticidad
Serie:Rituales cotidianos
Presentada en: ArtStgo 26, Santiago de Chile, 2026

Corazón en la mano nace de llevar una expresión cotidiana hasta sus últimas consecuencias: ¿qué significaría tener, realmente, el corazón en la mano?

La frase suele hablar de vulnerabilidad, incertidumbre, de mostrarnos sin demasiadas defensas, de entregar aquello que sentimos aun sabiendo que puede ser recibido, rechazado o herido. Pero al convertir esa metáfora en una imagen literal, algo cambia. El gesto deja de ser únicamente emocional y se vuelve físico, corporal, visceral.

La mano sostiene un corazón anatómico con firmeza. No lo ofrece delicadamente ni lo mantiene a distancia. Lo toma. Hay tensión en los dedos, presión, contacto. El corazón deja de ser el símbolo perfecto y romántico con el que habitualmente representamos el amor para volver a ser lo que es, un órgano vivo, vulnerable y profundamente humano. Me interesa esa contradicción.

Decimos que entregamos el corazón como si se tratara de algo etéreo, pero sentir nunca lo es del todo. Hay experiencias que sentimos antes incluso de ser capaces de comprenderlas o ponerlas en palabras.
La mano tiene fuerza, pero aquello que sostiene es frágil. Puede protegerlo y, al mismo tiempo, ejercer presión sobre él. Esa tensión habla también de nuestra relación con lo que sentimos, a veces cuidamos nuestras emociones; otras intentamos controlarlas, contenerlas o aferrarnos a ellas con demasiada fuerza.

Tener el corazón en la mano implica entonces una exposición. Pero no necesariamente hay fragilidad en ese acto. También puede haber decisión. Mostrar lo que sentimos requiere asumir el riesgo de ser vistos sin demasiadas capas entre nosotros y el otro. Implica reconocer que sentir intensamente no siempre es cómodo, ordenado ni hermoso. A veces es contradictorio, incómodo y visceral.

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