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Fernanda Geisse

Tazadora

Tazadora

Precio habitual $160.000 CLP
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2023
Técnica: Ilustración digital
Impresión: Fine Art
Soporte: Papel Goldenjet Etching Rag 305 g | 100% algodón
Dimensiones: 30 × 40 cm | 15 × 20 cm
Edición: Limitada, firmada y numerada
Incluye: Certificado de autenticidad
Serie: Otra mirada — Relecturas de la historia del arte
Figura de referencia: Frida Kahlo (1907–1954)
Presentada en: ArtStgo 26, Santiago de Chile, 2026

* Si solicita enmarcado, la obra puede demorar hasta 4 días hábiles.

Tazadora nace de uno de esos gestos aparentemente simples que repetimos tantas veces que dejamos de observarlos: preparar una taza de té, sentarnos frente a ella y permitir que durante unos minutos el tiempo transcurra de otra manera.

Hay algo particular en el ritual del té. No se trata únicamente de beber. Está la espera, el calor entre las manos, la conversación que se extiende, los silencios que no necesitan ser llenados y ese pequeño intervalo que se abre dentro de un día que continúa ocurriendo alrededor.

En esta obra, la taza deja de ser un objeto y se transforma en un lugar.
La mujer que aparece dentro de ella no está bebiendo el té, lo habita. Apoya los brazos sobre el borde y permanece quieta, observando. Su escala altera nuestra relación con un objeto completamente familiar y convierte ese espacio mínimo en un territorio de contemplación.

Me interesa ese instante en que aparentemente no está ocurriendo nada.
Vivimos acostumbrados a medir el tiempo por aquello que hacemos. Producimos, avanzamos, respondemos, llegamos, resolvemos. Incluso nuestros momentos de descanso parecen necesitar una finalidad. Sin embargo, gran parte de nuestra vida ocurre precisamente en esos espacios intermedios, mientras esperamos, mientras escuchamos, mientras observamos, mientras compartimos una conversación que no sabemos exactamente hacia dónde va.

Una taza de té puede contener todo eso.
Por eso en Tazadora me interesa la observación tanto como el ritual. La figura mira hacia afuera mientras nosotros la miramos a ella. Hay una pausa compartida entre ambos. Por unos segundos, quien observa la obra también queda detenido frente a esa taza.

Quizás los rituales cotidianos cumplen precisamente esa función, introducir pequeñas pausas dentro del movimiento permanente de la vida. No necesitan ser extraordinarios para ser importantes.

 

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